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Las esmeraldas colombianas: entre las gemas más valoradas del mundo

Las esmeraldas colombianas son piedras altamente valoradas. Los cabujones sin cristal son muy apreciados por diseñadores y coleccionistas.

Las esmeraldas pertenecen el grupo de los berilos. Comparten esta clasificación con gemas tan fascinantes como la aguamarina y la morganita. Su nombre proviene del griego “smaragdos” que significa “piedra verde” y su coloración se debe a la presencia de cromo y/o vanadio.


Dentro de la escala de dureza de Mohs, la esmeralda se encuentra en el rango de 7.5 a 8.0, apenas por debajo de los diamantes y de los corindones.


La esmeralda verde azulada: El tono que más gusta


Aunque se extraen de diferentes partes del mundo como Brasil y Zambia, las esmeraldas de Colombia son las más apreciadas. Las brasileras tienen un tono verde-amarillo, mientras que las zambianas alcanzan una coloración más verde-azul, como ocurre con las colombianas.

Una combinación entre este color con una tonalidad intensa, sumada a un buen cristal con menos inclusiones, es lo que le da mayor valor a la gema.


Lapidando las esmeraldas para revelar su encanto


Las esmeraldas con cristal son facetadas en diferentes formas como la redonda, ovalada, lágrima y cuadrada. Sin embargo, uno de los cortes más conocidos es el que lleva su nombre: “la talla esmeralda”. Se trata de una forma cuadrada o rectangular, con los ángulos despuntados, y escalonada.


Eligiendo cabujones para las esmeraldas sin cristal


Pero no todas las esmeraldas son cristalinas. En la naturaleza también se encuentran opacas y sin brillo, y es la maestría del lapidador de gemas lo que las hace resaltar y ser tan apetecidas por diseñadores y coleccionistas.


Cuando no hay cristal, son talladas en cabujón: lisas y sin facetas. La suma de un color más vivo y de una forma menos común, les confiere un mayor valor en el mercado.



El protagonismo de las esmeraldas colombianas: el caso de Fura y Tena


Se trata de un par de esmeraldas provenientes de Muzo, en el departamento de Boyacá, en Colombia. Fura, con un peso aproximado de 11 mil quilates (más de 2 kilos de peso) fue considerada la esmeralda más grande del mundo hasta 2010; Tena, con 2 mil quilates (casi 1 kilo de peso), era la más valiosa hasta el momento.


Respecto al precio de Tena, se estima en millones de dólares, aunque se considera incalculable ya que no existe otra esmeralda en el mundo con características similares que le sea de referencia.


Un poco de historia indígena


Se dice que las piedras fueron bautizadas Fura y Tena en honor a la leyenda de un príncipe y una princesa Muisca, quienes se amaron antes de la llegada de los conquistadores españoles. Cuentan que, como su amor era imposible, Tena se suicidó por Fura. Y Fura, en medio de su dolor, tomó el cuerpo de su amado y lloró lágrimas que se convirtieron en esmeraldas allí, en las montañas.


Definitivamente, en materia de esmeraldas, todas son preciosas, fabulosas y deslumbrantes. Es increíble pensar que, dentro de formaciones rocosas y tras cientos de años, se gesten gemas tan impactantes que algún día adornarán los gustos de personalidades; y otras, tan grandes y pesadas, que formarán parte de la ornamentación de lugares y hasta serán exhibidas como piezas de museo por su valor incalculable.


Fotos: cortesía de Oscar Bautista

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